El jugador oviedista, que fue expulsado por doble amonestación, reconoce que «veo difícil que me la quiten, pues es la palabra del árbitro contra la mía»
J. M. FELGUEROSO
Ayer Pepín ya podía sonreír un poco. El domingo abandonó el césped del Carlos Tartiere antes de tiempo al mostrarle el árbitro, el castellano-leonés Víctor González González, la segunda cartulina amarilla, en el minuto dieciséis del encuentro ante el Lemona. Lo hizo llorando «por la impotencia que sentí, ya que considero que la segunda cartulina fue totalmente injusta».
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