M. P.
Ahora o nunca. Es lo que dicen las trayectorias, ésas a las que el fútbol gusta tanto de contradecir, sobre el partido que el Oviedo disputa esta tarde en Amurrio. Es ahora o nunca porque los azules, que llegan sin goles fuera, visitan a un adversario que no sólo no ha marcado ningún tanto en casa; es hasta ahora el que más tantos ha recibido como anfitrión, seis en tres partidos que han sido derrotas, y el que menos ha anotado de los cuatro grupos de Segunda B, uno.
A los alaveses, siempre con el cero en su casilla, les metió en Basarte cuatro goles el Zamora en el estreno y después uno el Barakaldo y otro, el pasado domingo, el Lemona. El conjunto de Cándido Arroyo ha marcado su único gol lejos de su campo y tampoco así evitó la derrota -2-1 frente al Athletic B-. Sus dos puntos son el escaso fruto que ha sacado hasta ahora y han venido de dos empates sin goles, siempre a domicilio, en el estreno de la temporada en Guijuelo y hace dos jornadas en el campo del Sestao.
Ése es el pobre balance de una temporada que el Amurrio afrontó con hasta doce incorporaciones para evitar las penurias de la temporada pasada. Para recibir hoy al Oviedo, tratando de invertir su trayectoria descendente, el entrenador del Amurrio lamenta tres ausencias, porque Gebara fue expulsado el pasado domingo frente al Lemona y Mendaza y Pedro Fuente están lesionados. La semana ha sido complicada, asimismo, para el central Benito, que también ha sufrido molestias, pero que se espera que esté hoy en el equipo inicial frente al Oviedo. Éste, distribuido en forma de 1-4-2-3-1, podría estar integrado por Barandiarán en la portería; Ugartetxea, Goñi, Benito y Alzola en la defensa; Guereñu y Rivadulla en el pivote, y Ollora, Izeta y Julen Gonzalo por detrás del único delantero, el veterano Kali Garrido.
En el Oviedo, mientras tanto, Michu y Pablo López están advertidos de sanción y cumplirán castigo si son amonestados en Basarte.
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