lunes, 02 de octubre de 2006
La hinchada ovetense se irrita con las actuaciones de los árbitros en los últimos partidos.

CHISCO GARCIA

Es indiscutible que el Carlos Tartiere es el escenario más impresionante de todos los campos del grupo segundo de la Segunda División B. Los equipos se motivan cuando ven el estadio y suelen sacar lo mejor de si mismos. Esto no deja de ser lógico. Lo que cuesta más entender es cuando el trío arbitral se siente protagonista principal de una película en la que deberían estar poco menos que de invitados. Algo así sucedió ayer en el municipal ovetense. Francisco Manuel Arias López, junto a sus asistentes Arranz Ayala y Acereda San José, decidieron que era un buena ocasión para vivir sus 90 minutos de gloria y demostrar que ellos están por encima del bien y del mal.

Vaya por delante que el Oviedo ayer no mereció mucho más de lo que obtuvo contra el Sestao. Su juego no fue bueno y su punto de mira sigue desviado. Eso tampoco puede obviar la actitud que adoptó el cántabro Arias López sobre el campo. El colegiado buscó el enfrentamiento directo con varios jugadores azules y de ello pueden dar fe Servando, Pepín, Raúl Castillo o Miguel, además sus asistentes, como otros tantos, suelen comportarse más como chivatos que como jueces. Los despropósitos del árbitro, mostró nueve amarillas y una roja en un encuentro sin apenas una patada, encendieron la iras de la grada y él sacó pecho reflejando en el acta el lanzamiento masivo de botellas al término del encuentro. No se quedó ahí. Una hora después de finalizar el encuentro, cuando no quedaba absolutamente nadie en la rampa del garaje, solicitó la presencia de la policía nacional para abandonar el estadio para seguir demostrando que él era el gran protagonista. Alguna persona en el túnel de vestuarios le espetó: "Mira bien este campo que no vas a volver a pitar en uno como éste". Puede que tenga razón.


Caco Morán regresó
La única noticia positiva del encuentro de ayer para el Oviedo fue el regreso de Caco Morán. el centrocampista disputó los últimos 20 minutos de partido y demostró que aún deberá pasar algo de tiempo para recuperar su mejor nivel, pero también mostró unas ganas de ayudar al equipo fuera de lo normal para un futbolista que lleva tanto tiempo lejos de los terrenos de juego. Su única pena fue el resultado final que empañó lo que hubiese sido un tarde fantástica después de tantos meses de trabajo en soledad para recuperarse de sus problemas físicos. Su regreso fue seguido por más de 5.700 espectadores y entre ellos había algunos ilustres como el exsegundo entrenador de las últimas temporadas, Pedro Luis González, o el extécnico del Burgos Fabri González, ambos hicieron doblete en San Gregorio y Tartiere.


Texto completo. Copiado de Tardes de gloria sobre un campo ( La Voz de Asturias - 02/10/2006 )
Publicado por susoviedo @ 9:27  | Prensa
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