Punto y final a una temporada de transición para el Real Oviedo, en la que, aunque todos salíamos con el sueño de la fase de ascenso, había que conocer y entender la nueva categoría. Con el camino ya recorrido, los mimbres que hay y los muchos que faltan por llegar, la próxima temporada se partirá con el ineludible objetivo de entrar entre los cuatro primeros.
La despedida hoy en Irún dejó satisfechos a todos por el buen juego desplegado, especialmente en una primera parte espectacular. Sin embargo, no acompañó el resultado, que se quedó en un empate a pesar de haber hecho méritos para mucho más. Sin menospreciar al rival, que, inferior en juego, también gozó de oportunidades para llevarse el gato al agua.
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