El equipo azul, que acabó jugando con cuatro juveniles, empató en el último partido de Liga en Irún.
CHISCO GARCIA
Punto y final. El Real Oviedo cerró la temporada en Irún con un empate que no le permitirá cerrar el año en quinta posición pero dejando motivos para la ilusión, con cuatro juveniles sobre el campo y pensando que hay un futuro por delante más prometedor que el lugar de donde viene el equipo azul. Roberto, Corvera, Nacho y Borja debutaron con la camiseta azul y cuentan para el próximo año.
El partido, lejos de parecer de competición, era calcado a cualquier ensayo de pretemporada. Los dos equipos dieron oportunidades a jugadores poco habituales durante el año. Apenas tuvo ritmo, mucho menos intensidad y nada de disputa. Los futbolistas no querían riesgos en la despedida de la Liga, hubo un pacto de no agresión y el encuentro pudo jugarse sin árbitro.
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