lunes, 15 de mayo de 2006
El Oviedo visitó un desconocido estadio, vacío y muy distante del ambiente que presidía los enfrentamientos contra el primer conjunto vallisoletano.

CHISCO GARCIA

El nuevo José Zorrilla sigue siendo un escenario de Primera División, pero en días como ayer queda absolutamente desangelado. Que triste es para el Real Oviedo jugar en escenarios como ese, que le recuerdan épocas mucho mejores, pero que ayer le enseñaron otra vez todas sus miserias. Hay pocas cosas más descorazonadoras que ver un estadio desierto en un partido de fútbol y eso fue lo que sucedió ayer en la ribera del Pisuerga.

Históricamente, el viaje del Oviedo a Valladolid siempre estuvo acompañado de un desplazamiento masivo de aficionados. Este año la historia cambió. Con el equipo sin opciones de pelear por los puestos de cabeza, la gente se desanimó y sólo unas cuantas decenas de seguidores estuvieron en la única grada abierta del estadio pucelano.


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Publicado por susoviedo @ 8:50  | Prensa
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